La belleza de las recetas dulces
La letra limpia y cuidada de los dos recetarios que albergan el fondo Lorenzo Cáceres revela un proceso de pasar a limpio con esmero las recetas aunque al menos por 6 manos distintas.
En el primer cuaderno podemos encontrar 87 recetas dulces (algunas numeradas) en las que las almendras y el azúcar se llevan el mayor protagonismo como ingredientes y en el que destacan las recetas de jaleas y de clásicos como el flan o el tocino de cielo. Este último es precisamente el postre que más festejaba Mercedes Mascareño, la ex-esposa de Andrés de Lorenzo Cáceres, cuando se servía en la casa familiar.
Recuerda Mercedes que las cocineras que estuvieron al mando en los últimos tiempos fueron dos mujeres de Icod de los Vinos llamadas Dorotea y Lola y que la autoría de esos dos recetarios manuscritos que datan del siglo XIX y principios del XX debe ser la de las mujeres de la familia Monteverde.
En el segundo recetario, titulado “Repostería” y con un índice en sus primeras páginas, se reconocen platos emblemáticos de la repostería tradicional canaria como el dulce de pantana, el bienmesabe y los huevos mole, cuyo prestigio se presiente incluso a través de la caligrafía que se vuelve más ceremoniosa pese a ser de la misma persona.
En estas recetas dulces se incluye al fin el chocolate entre los ingredientes de un pastel y se encuentran los “plátanos” como ingrediente por primera vez.
Resalta por su belleza la introducción de una de las recetas, el vino de naranja, que dice así:
“Desconocido hasta el día en estas Islas ocupa un lugar distinguido entre los descubrimientos modernos. Sus propiedades más esenciales consisten en no embriagar ni atacar a la cabeza”.